Cantos ancestrales, memoria vibracional

El canto es una de las formas más antiguas de transmisión de la memoria de los pueblos. En él habitan las lenguas originarias, los nombres del territorio, las historias silenciadas y los saberes que no entraron en los libros. Cantar es una manera de mantener viva la lengua, de permitir que las palabras sigan respirando en el cuerpo y no se conviertan en restos del pasado. [...] Cantar en lengua originaria es un acto político y espiritual: afirma la existencia, rompe el silencio impuesto y devuelve dignidad a los saberes que fueron negados por el sistema colonial y escolar.
- Amalia N. Vargas1

DESDE:
27/11/2025
HASTA:
27/11/2025
Hora:
5:30 p. m. - 8:30 p. m.
Sede/lugar:
MAMPO - Casa Arte
Popayán
Hora:
5:30 p. m. - 8:30 p. m.
Invitadxs
Invitadxs:

El performance Cantos ancestrales, memoria vibracional fue la apertura espiritual de Rituales de escucha: lenguas madre, lenguas bosque. Para la Mayora Amalia Vargas, el canto no es una mera expresión artística, sino una de las formas milenarias de transmisión de la memoria, una medicina sonora donde los idiomas originarios, los nombres propios de los territorios y las historias silenciadas por la colonialidad vuelven a respirar a través de las voces del presente.

En la propuesta de Amalia, el canto actúa sobre el sonqo y el ajayu2, y cantar es “llamar al espíritu”, una práctica ancestral para recordar la identidad olvidada por la herida colonial. Al manifestarse en idiomas originarios, Amalia no solo pronuncia sonidos, sino que activa un conocimiento heredado, un acto político y espiritual que rompe el silencio sistemático y devuelve la dignidad a los saberes negados por las instituciones educativas coloniales.

Durante la acción, más de sesenta participantes se sumergieron en una escucha profunda, dejándose envolver por vibraciones que conectaron los cuerpos presentes con los ancestros del Qullasuyu3. La mayora tejió un puente sonoro entre el sur del continente y el territorio caucano, integrando el humo de los inciensos con el canto en tres idiomas originarios: quechua, aymara y mapudungun.

Este performance demostró que las lenguas madre son willka muju4 que, al vibrar, armonizan y sanan el espíritu y la identidad. Allí donde el canto ancestral circula, la lengua se fortalece y la comunidad se reconoce viva, reafirmando que el arte, en su dimensión más profunda, es territorio, memoria y resistencia.