EDITORIAL
El componente editorial emerge como un espacio participativo de diálogo activo con procesos artísticos y colectivos; es un espacio de experimentación con los formatos de registro y escritura en contextos territoriales y un espacio de mediación para los archivos vivos —oralidades, cantos, derivas oníricas— e históricos —revistas, archivos gráficos, archivos comunitarios — que nos piden atención.
Lo editorial como dispositivo
Los dispositivos editoriales se han convertido en una herramienta de expresión de diferentes procesos artísticos, comunitarios y territoriales. Libros, cartillas, fanzines y muchas formas diversas del texto promueven relecturas, redefiniciones y reinterpretaciones de las historias oficiales a la vez que abren espacio a elementos movilizadores y a las redes de afectos necesarias para el cambio.
Lo editorial como dispositivo
Los dispositivos editoriales se han convertido en una herramienta de expresión de diferentes procesos artísticos, comunitarios y territoriales. Libros, cartillas, fanzines y muchas formas diversas del texto promueven relecturas, redefiniciones y reinterpretaciones de las historias oficiales a la vez que abren espacio a elementos movilizadores y a las redes de afectos necesarias para el cambio.
Ecologías situadas
Hay un pacto que se teje, desde las artes y las comunidades, entre el libro y las prácticas del cuidado de los territorios. El libro es un aliado de los colectivos, un dispositivo sensible a los ciclos, a la complejidad relacional, a las voces más que humanas, a la interacción y conectividad, a las formas del bienestar y a todo aquello que anima la vida, incluyendo cosmogonías ancestrales y oralidades.
Editar voces locales
Las publicaciones son espacios de escucha y de reconocimiento de otras historias y de formas de hacer y de pensar otras. Desde las bases territoriales, se escriben textos híbridos que mezclan elementos históricos, autobiográficos, espirituales, documentales, poéticos y ficcionales y así renuevan los referentes nacionales.
Hay un pacto que se teje, desde las artes y las comunidades, entre el libro y las prácticas del cuidado de los territorios. El libro es un aliado de los colectivos, un dispositivo sensible a los ciclos, a la complejidad relacional, a las voces más que humanas, a la interacción y conectividad, a las formas del bienestar y a todo aquello que anima la vida, incluyendo cosmogonías ancestrales y oralidades.
Editar voces locales
Las publicaciones son espacios de escucha y de reconocimiento de otras historias y de formas de hacer y de pensar otras. Desde las bases territoriales, se escriben textos híbridos que mezclan elementos históricos, autobiográficos, espirituales, documentales, poéticos y ficcionales y así renuevan los referentes nacionales.