El propósito profundo de este recorrido fue reactivar el encuentro entre tres pueblos cuyas geografías están interconectadas y que históricamente han tenido armonías y tensiones debido a reivindicaciones identitarias, territoriales y políticas propias a sus procesos culturales. Este recorrido fue una oportunidad más para el reconocimiento, el respeto y la reconciliación.
En chiva, transporte tradicional del territorio, inició el trayecto que salió de Popayán hacia San Andrés de Pisimbalá en Tierradentro, sede de las obras de ingeniería ancestral. Allí, en la casa de pensamiento Nasa, el Thë’wala Larry Jeromito Oino recibió a la comitiva con una armonización que llevaba tres días realizando, intencionada al cuidado de lxs participantes durante el recorrido debido a los problemas de orden público que se presentaban en ese momento y a pedir permiso espiritual para entrar a los lugares sagrados.
En el Alto de Segovia, uno de los espacios del Parque Arqueológico de Tierradentro, lxs participantes asistieron al encuentro con lxs “Hijos de la Estrella”, como les nombra el Mayor Larry; entre otrxs, la Cacica Angelina Guyumus, quienes comparten hoy el sentir del “secuestro” hecho por la museificación de este territorio pero también las intuiciones que posibilitan reformular el acceso, uso y prácticas espirituales en estos sitios rituales. Lo que la antropología ha definido como hipogeos, para el pueblo nasa es el mundo de abajo, el vientre de la tierra, y lo que conocen los Misak como Pirøunbusre y Yanakuna, el Uku Pacha, son centros para la consulta, la medicina, la investigación espiritual, el despliegue de la vida y la muerte, y el encuentro con los seres espirituales del interior de la tierra.