Deifer Moisés Ibáñez Gasca
Deifer Moisés Ibáñez Gasca
Ha crecido en el resguardo Jácome y empezó su camino como ilustrador con un mural hecho en el colegio Mama Bwé Reojaché. Posteriormente fue elegido como el ilustrador de la comunidad y ha realizado trabajos como Semillas y chagra, del proyecto Cuidadoras de la Amazonia (2019-2021) y Restaurando las orillas de la quebrada Jácome (2025), del que fue ilustrador del equipo de investigación e implementación del proyecto comunitario de adaptación al cambio climático. Ha participado en diversos colectivos y grupos de jóvenes indígenas interesados en el tema ambiental. Participó en la COP16 en Cali, intervino en la Maloca de la OPIAC y fue convocado al comité de jóvenes del Panel Científico Amazónico (SPA) en preparación de un manifiesto para la COP30 de Belén de Pará. Es seguidor de la medicina tradicional, está aprendiendo de los mayores las técnicas de tejido como texto ancestral y usa el arte y la ilustración como una manera de comunicar la visión del mundo Korebajū.
Milán, Caquetá
1997
-

Ko’rebajū Chejapū Ñañe (Cosmovisión Ko’rebajū)

Exposición: Guardias del fuego compartido

Deifer Ibáñez
4 dibujos (lápiz sobre papel)
Dimensiones: 35 x 25 cm
2025

En estos recipientes de barro sostenidos por tres soportes (pasado, presente y futuro) aparecen imágenes de la cosmovisión del pueblo Ko’rebajū. Orientado por los mayores de su territorio, en un proceso de aprendizaje tradicional, el artista revisa historias de origen en un viaje de arriba hacia abajo. Primero, comienza en el mundo celeste, el de la espiritualidad, donde figuras como el tronco, o vía láctea, también llamado camino de los muertos, acompañan a seres de aquellos relatos que se cuentan cuando las estrellas se hacen visibles en el cielo. Continúa con el mundo medio, donde viven las personas, animales terrestres y aéreos e insectos de todo tipo: el mundo del sol y la luna y de la alimentación. Sigue hasta el mundo acuático, hogar de nutrias, peces, rayas, boas y otros seres conectados a los nacimientos del agua. Por último, en la cuarta olla, el artista recoge la forma de ver el mundo Ko’rebajū, en la que se despliegan el tiempo y el espacio y las danzas de convivencia.

La olla de barro es un elemento de la cultura material que representa el alimento, lo que sostiene a la comunidad. Es usada igualmente para tostar la coca, que sirve como medicina, y para caminar la vida cultural (lo andino y lo amazónico, además del agua, comparten la coca como planta sagrada). El proceso de dibujo fue animado por la visita del artista al nacimiento del río Caquetá y el diálogo con los mayores de los resguardos ancestrales Yanakuna de Valencia y Rioblanco, Sotará.

Presencias humanas:
Fabián Moreno (pueblo Nonuya), Eider Yangana (pueblo Yanakuna Yurak Mayu), Mayor Arnois Rengifo (pueblo Yanakuna Papallakta), Erik Cajibioy (pueblo Yanakuna Papallakta) y Adolfo Papamija (pueblo Yanakuna Papallakta), Adel Darío Iles Ibáñez (mayor del pueblo Ko’rebajū), Lázaro Ibáñez Moreno (cacique del pueblo Ko’rebajū), Yolanda Gasca Márquez (mayora del pueblo Ko’rebajū), Wilfer Isaías Ibáñez Gasca (pueblo Ko’rebajū).

Presencias más que humanas:
Espíritus de los abuelos, espíritus del ambil, del mambe y del yagé.

Territorios:
Resguardo Ancestral Yanakuna de Valencia (Papallakta), Resguardo Ancestral Yanakuna de Rioblanco Sotará (Yurak Mayu), Resguardo Indígena Coreguaje de Jácome y Residencia Yanacroma.

Esta obra es huella de la Residencia Yanacroma (Río Blanco, Sotará) del componente de residencias del 47 Salón Nacional de Artistas.

expositivo expandido:
residencias: