Egresado de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad del Tolima (2018). Enraizado en el corregimiento La Toma del municipio de Suárez, Cauca. Su obra explora el cuerpo como territorio, la memoria étnica y las labores racializadas, proponiendo diálogos decoloniales entre cuerpo, espacio y espiritualidad cotidiana, por medio del audiovisual y la fotografía.
Participó en el 16 Salón Regional de Artistas: Ver para Creer, y fue becario del Encuentro Internacional de Artes Vivas Experimenta Sur (2019). Ese año presentó su performance El Carguero en el Humboldt Forum de Berlín, invitado por el Goethe-Institut. Su video De Cara al Sol (2020) integra la colección del Museo del Banco de la República, y El Carguero la del Museo La Tertulia. Participó en Imagen Regional 9 (2021), el 46 Salón Nacional de Artistas, ARTBO y Barcú (2022). Hizo parte del Fellowship UrbanPromise en Honduras (2023). Recientemente expuso en Huellas de Futuro: Ser palabra, cuerpo y semilla, Centro Cultural Colombo Americano, Cali (2024) y Benkos, Secretaría de Cultura de Cali (2024).
No todo minero coge oro
Exposición: Guardias del fuego compartido
(De la serie Se dice del oro)
2022
No todo lo que brilla es oro
Grabado sobre madera
2024
En dos bateas de madera que le regaló la abuela de Jean, Leonilde, quien en su momento trabajó como minera artesanal, reposan dos frases que reflexionan en torno a la búsqueda del oro. La primera, “No todo minero coge oro”, es una expresión que oyó de Jimmy, un mayor de La Toma. Con ella se desarmaba el imaginario que se tiene de los pueblos afro asentados en tierras ricas en oro. Su postura realista deja en evidencia que ir a la mina no es equivalente a coger oro. Esta perspectiva también revela que el oficio de lxs minerxs artesanales, más allá de extraer oro, está ligado al cuidado del ecosistema en el que habitan.
El minero también es un ser que cuida y preserva la salud del entorno natural, evitando a toda costa la desviación de ríos y el exterminio de todo un ecosistema que existe gracias al monte y la montaña. El minero siembra y se pone de acuerdo con la luna para nutrir la tierra y germinar vida y alimento de ella.
La segunda frase, de origen popular, “No todo lo que brilla es oro, no todo lo que es oro brilla”, expresa una tensión entre lo verdaderamente valioso para una comunidad que, de generación en generación, ha transmitido un saber oral y experiencial que ha permitido la subsistencia de todo un pueblo. La respuesta al refrán popular pone en evidencia una paradoja y traslada el valor del oro a otras formas de cuerpo: hace valiosa la montaña que no brilla, pero tiene un valor inmenso; el río, que resplandece gracias al reflejo del sol; y la tierra, que permite la conexión entre cuerpos negros que no brillan como el oro, pero cuya valía sobrepasa la del preciado mineral.
Presencias humanas:
Jimmy y Leonilde Carabali.
Presencias más que humanas:
Las montañas tomeñas, el lago Salvajinas y Aristóbulo Ortiz (QEPD).
Territorios:
Esta serie se ha realizado en idas y regresos entre Cali y La Toma, y en conversaciones con mayoras, mayores y adultos de la comunidad tomeña.
Entrañas / Lavar y curar
Exposición: Guardias del fuego compartido
Jean Lucumí
Videoperformance
2025
Entrañas es un video que se adentra en las montañas de La Toma, Cauca, para mostrar el trabajo de la minería artesanal. La cámara desciende al socavón y recorre distintos procesos del oficio minero, revelando la relación íntima entre los cuerpos que trabajan la tierra y la montaña que los sostiene. Este descenso no es solo físico, sino también simbólico: entrar en la tierra es entrar en el cuerpo, en lo profundo, en aquello que permanece oculto. Lo mineral y lo humano se fusionan en un mismo pulso, donde el latido del corazón y de la piedra comparten una respiración común. Entrañas visibiliza la dimensión vital y espiritual de la minería ancestral, más allá de los imaginarios extractivos.
Lavar y curar es un video-performance colectivo realizado junto a la comunidad tomeña en el marco de la Escuela Itinerante de Artes Plásticas y Visuales. En este video se muestran distintos gestos de la minería artesanal, especialmente las acciones de lavar las rocas y la tierra, siguiendo ritmos aprendidos de generación en generación. Estos gestos trascienden el oficio para convertirse en actos simbólicos de sanación. Lavar no solo implica separar el oro, sino también limpiar memorias y cargas; curar alude al cuidado de los cuerpos y a la reparación de la espiritualidad del territorio. La obra propone la minería ancestral como una práctica de cuidado, donde cuerpo, río y montaña se entrelazan para sostener la vida.
Presencias humanas:
Florelia Ortiz, Benicia Ortiz, David Santiago Lucumí, Maderli Carabali, Jair Ortiz, Isalia Ortiz, Esneida, Juan Evangelista Mayoma, María Yimeli Ararat, Argenis y Luisa Fernanda Asprilla. Reinaldo Riascos (cámara 1) y Jean Lucumí (cámara 2).
Presencias más que humanas:
Las montañas tomeñas, el lago Salvajinas, la oscuridad, la luz, el viento, el agua, la jagua y el oro. Presencia espiritual: Aristóbulo Ortiz.
Territorios:
Toda la producción se hizo en La Toma, Suárez, Cauca.