Artista visual y Magíster en Estudios Afrocolombianos. Su obra explora lo deforme, lo minúsculo y lo abyecto, así como las alteraciones de la naturaleza. A través del dibujo, la fotografía y la instalación sonora, investiga la magia amorosa y los archivos históricos relacionados con la Inquisición y las prácticas rituales de los africanos y sus descendientes, articulando lo íntimo, lo simbólico y lo histórico en su propuesta artística.
Ha participado en exposiciones colectivas en países como Colombia, México, Canadá y Cuba, y ha realizado exposiciones individuales en espacios como la Alianza Francesa de Valledupar, el Museo Histórico de Cartagena y las salas de ARTBO. Sus imágenes han sido incluidas en publicaciones especializadas en arte, literatura y gastronomía. Asimismo, ha sido invitada a residencias artísticas internacionales en México (2014), Uttarakhand, India (2015) y Beijing, China (2018). Actualmente, combina su práctica artística con la docencia en educación superior.
Bien querer
Exposición: Mil mundos negros que se conectan entre sí
Joyce Rivas
Escanografías
2019 -2023
A partir de los archivos del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, Bien querer reconstruye las voces y gestos de mujeres negras que, durante la colonia, practicaron conjuros y hechizos amorosos como formas de resistencia espiritual. Mediante la técnica de la escanografía, Joyce recrea cuidadosamente los ingredientes de conjuros de amor extraídos de los autos de fe del Tribunal de la Inquisición. Cada imagen revaloriza el saber ancestral. Los usos de las plantas y los rituales amorosos, tachados por los españoles de brujería, representan para la artista formas de resistencia. La magia amorosa se transforma en una poética de la memoria y del deseo.
La investigación de Joyce no solo rescata un fragmento oculto de la historia, sino que permite reimaginarla desde esa memoria ancestral. Bien querer conecta pasado colonial y presente para mostrar la continuidad de estas prácticas y su vínculo con la naturaleza. Lo que el poder colonial interpretó como un pacto satánico fue una estrategia de emancipación frente al orden esclavista. En la obra está latente el espíritu de aquellas mujeres que mantienen vivo este legado.
Presencias humanas:
Joyce Rivas.
Presencias más que humanas:
Lorenzana de Acereto, Paula de Eguiluz, Beatriz de Oviedo, Isabel González, María Salcedo y los espíritus femeninos que habitan el arte del bien querer.
Territorios:
Caribe colonial. Colonias españolas: Cuba, La Española (parte oriental de la actual República Dominicana), Puerto Rico, Jamaica, Trinidad, Islas Caimán, costa caribe de la Nueva Granada (Cartagena, Santa Marta, Riohacha y Darién), costa caribe de Venezuela (Coro, Maracaibo y Cumaná), Yucatán, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Colonias francesas: Haití (Saint-Domingue), Martinica, Guadalupe, Santa Lucía y otras Antillas Menores.
Mal querer
Exposición: Mil mundos negros que se conectan entre sí
Joyce Rivas
Escanografías y cerámica
2025
La obra revela prácticas de magia amorosa registradas en archivos inquisitoriales coloniales que provocaban aversión, rechazo o ruptura de vínculos afectivos. A través de conjuros, amuletos, rezos y untos (ungüentos) elaborados con hierbas, papel y objetos cotidianos, estas prácticas rituales se convirtieron en estrategias de resistencia empleadas por mujeres africanas y afrodescendientes en contextos de violencia, dominación y abuso. En la Cartagena de Indias del siglo XVII (al igual que en zonas rurales del Caribe) muchas esclavizadas recurrieron a estos “conjuros de mal querer” como medio para protegerse de amos y agresores; buscaban, por ejemplo, que un hombre las aborreciera o perdiera el deseo por ellas, rompiendo así la dinámica de sometimiento. En un mundo que las cosificaba y las subordinaba a la voluntad ajena, la práctica de la magia les ofreció no solo defensa personal, sino también un modo de subvertir las jerarquías coloniales.
La obra fue realizada mediante escanografía, una técnica que consiste en digitalizar objetos directamente sobre un escáner, capturando sus detalles y texturas sin mediación fotográfica. Los objetos fueron seleccionados a partir de distintos conjuros, y cada imagen corresponde a uno diferente. Dispuestos sobre un fondo negro, los elementos parecen flotar, envueltos en un aura de misterio que remite a la alquimia, al rito y a la palabra como formas de subversión, a los saberes perseguidos por el orden colonial y a las estrategias con las que las mujeres negras protegieron y reclamaron que el deseo y el cuerpo no son dominios colonizados, sino territorios de autonomía. Allí donde el poder colonial buscó poseer y disciplinar, el conjuro aparece como un gesto poético y radical, un lenguaje político capaz de desarticular la lógica de la dominación desde lo invisible.
Presencias humanas:
Joyce Rivas.
Presencias más que humanas:
Plantas, raíces, flores, aceites, mantos, piedras, agua bendita, santos, espíritus y deidades africanas que se manifiestan en cada conjuro.
Territorios:
Caribe colonial.
Colonias españolas: Cuba, La Española (parte oriental de la actual República Dominicana), Puerto Rico, Jamaica, Trinidad, Islas Caimán, Costa Caribe de la Nueva Granada (Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Darién), Costa Caribe de Venezuela (Coro, Maracaibo, Cumaná), Yucatán, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
Colonias francesas: Haití (Saint-Domingue), Martinica, Guadalupe, Santa Lucía, otras Antillas Menores.