Julieth Morales
Julieth Morales

Artista visual indígena Misak. Estudió Artes Plásticas en la Universidad del Cauca. Su práctica artística reflexiona sobre la identidad cultural femenina y el contexto sociocultural indígena en Colombia, desde su lugar de enunciación como mujer Misak. Su trabajo se configura como un proceso de memoria, vínculo y autodescubrimiento, articulado a través del trabajo colaborativo con mujeres de su comunidad. A partir de la resignificación del cuerpo Pulø (blanco) y de la ritualidad, emplea lenguajes como el performance, el video, la fotografía, la serigrafía y la instalación para explorar, cuestionar y honrar la identidad compartida, la historia colectiva y la relación ancestral con la tierra. Estas prácticas buscan abrir espacios de sanación frente a las heridas históricas, al tiempo que reafirman la presencia indígena en el mundo contemporáneo.

Ha realizado exposiciones individuales en el Museo La Tertulia (Cali), el Museo de Arte Moderno de Bogotá –MAMBO–, la Universidad del Cauca y el Museo de América (Madrid). Ha participado en exposiciones colectivas como Maxita Yano, Centro de Arte Contemporáneo Inhotim, Brasil; Guardar semillas en el cabello, MAC, Panamá; Ires y venires, Museo del Banco de la República de Colombia, Bogotá. En 2023 fue invitada al programa de residencias Apuntes para un tiempo aparte, del Museo Reina Sofía (Madrid), y a la Residencia Artística de la Universidad Massey (Nueva Zelanda), como parte de la promoción cultural de Colombia en el exterior. En 2025 obtuvo la Residencia Cité Internationale des Arts para comunidades étnicas, otorgada por el Ministerio de Cultura de Colombia, así como una beca de investigación para el proyecto Mojigangas. Querer ser otro, desarrollado y expuesto en territorio Misak.

Resguardo de Guambia, Silvia, Cauca / Popayán, Cauca, Colombia
1992
-

Namuielan churas tø kucha purø misrøp pøntrapelø isuikwan lata pishitø waramikwan lata. Metrap srøn kutri isua pønsreilø

Exposición: Guardias del fuego compartido

(Por la defensa de nuestros territorios y memoria espiritual. Espacio de ofrenda y encuentro ancestral)
Video e instalación de altares
Duración de video: 7’36”
2022-2025

Cada primero de noviembre, la fiesta de las mojigangas Yalik Misra encarna la visita de los antepasados y convoca la memoria de los pueblos que resistieron la colonización. Es un acto ritual del pueblo Misak que honra a los difuntos y recuerda a quienes entregaron su vida por la tierra.

Durante la festividad, tradicionalmente practicada por hombres, los participantes crean monólogos burlescos y transforman su voz según el personaje que interpretan, liberando una energía colectiva de resistencia. Entre ellos destaca la señorita, figura enmascarada que parodia lo mestizo y cuestiona las herencias coloniales mediante la ironía y la exageración, al encarnar aquello que “no es una buena mujer indígena”. A partir de esta figura, la artista interroga en su trabajo los roles atribuidos a la llamada “buena” mujer indígena.

El video se acompañó de altares colectivos, espacios de memoria donde se ofrendan seres, objetos y recuerdos para renombrar los territorios afectados, así como para honrar a las personas que han puesto su cuerpo y su espíritu en la defensa de los territorios ancestrales. Recuperar la ofrenda es también un acto de siembra: un llamado a restaurar el equilibrio entre los mundos y fortalecer el poder espiritual de las mujeres Misak, guardianas del territorio y de la vida.

Presencias humanas:
Julieth Morales.
Voz en off: Nancy Milena Tumiñá.
Música original: Diego Tunubalá, William Corpus y Sebastián Ágredo.
Registro y postproducción: Cinecultivo Estudio y Julián Hoyos.
Relatora: Consuelo Aranda Morales.
Talleristas: Miguel Antonio Calambás y María Ernestina Tombé Yalanda.
Músicos: Jesús Usa Tumiñá, Agustín Troches Tunubalá y Juan Carlos Velasco Velasco.
Agradecimientos: Dora Lilia Aranda Morales, Francy Dayana, Tunubalá Aranda, Miguel Antonio Morales, Manuel Jesús Dagua Morales, Ana Elvira Yolanda Yalanda, Dora Adriana Calambás Tombé, José Vicente Tenebuel Camayo, María Isabel Tombé Tunubalá y Kenedy Morales Trochez.

Presencias más que humanas:
El maíz, que alimenta la memoria de las piedras y el cuerpo de la tierra. Las ofrendas.

Territorios:
La artista habita un territorio que es cuerpo, memoria, fogón y espiritualidad, pilares que sostienen la vida en el territorio Misak. Desde allí busca reafirmar el vínculo entre cuerpo y territorio, explorando la dualidad femenina y la fuerza ancestral que expanden el tejido de su cosmogonía.