Artista plástica, curadora y gestora cultural. Sus proyectos marcan un importante avance hacia un antropomorfismo invertido, o la idea de que la vida humana comparte todo lo contenido o innato en el mundo animal, vegetal y mineral. Su práctica se ejemplifica, entre otros, por la imaginación recurrente de seres mitad humanos mitad animales en sus dibujos o la representación del mundo natural como una fuerza que evidencia la interconexión creativa de las construcciones hechas por el hombre y el movimiento de la naturaleza. A estos se puede agregar el reino de lo sobrenatural que, podría decirse, pertenece a una epistemología no antropocéntrica, comprometida con relaciones multiespecies que incluyen a todo, a través de una práctica artística social y ecológicamente comprometida. Sus proyectos involucran la fotografía, el dibujo, el video, los procesos sonoros, los actos en vivo, las operaciones de montaje de documentos, archivos y ficciones. Actualmente, su trabajo está orientado a la exploración de relatos de ciencia ficción en el Caribe Colombiano.
Además de trabajar como artista desde finales de los años 1990, con múltiples exposiciones colectivas e individuales, ha sido un agente activo en la escena artística de Colombia. Integró el espacio artístico El Bodegón, que sirvió como punto de encuentro durante la segunda mitad de la década de 2010. En los últimos años codirigió el proyecto independiente La Usurpadora en Puerto Colombia y actualmente colabora junto con Julian Chams y Juan Betancourt en La Casa de Meira, antigua casa de la poeta Meira Delmar ahora activa como un espacio de experimentación ubicado en la ciudad de Barranquilla.
- Al Final del Mundo. XI Premio Luis Caballero. Mapa Teatro/ Artist Breakfast Institute. Bogotá.
- Por el rabillo del ojo. Museo Rayo. Roldanillo,
- La Petite Mort. Instituto de visión. Bogotá.
- Bloody Mary. Dos Mangos. Barranquilla.
- La Vida sin maquillaje. Galería La Balsa. Medellín.
El pacto
Exposición: Guardias del fuego compartido
María Isabel Rueda
Mural, video y 42 fotografías impresas en risografía
Duración del video: 7’15’’
2025
El pacto es un ejercicio de cartografía en múltiples formatos que surge en el proceso de investigación de campo de la artista sobre minerales de tierras volcánicas como el azufre, la obsidiana y las tectitas (piedras rayo). Es una visión donde se tejen historias, preguntas e imágenes que emergieron de diálogos y recorridos por las faldas del Puracé, el único volcán activo de la cadena volcánica de los Coconucos, que al momento de la investigación se encontraba en alerta amarilla.
Los minerales volcánicos, al igual que los huesos humanos, tienen un alto contenido de silicio, un elemento cristalino que, en relación con el agua, se convierte en una tecnología de comunicación capaz de canalizar mucha información.
Los territorios volcánicos son sitios de poder donde se entrecruzan lo profundo y lo celestial, se despiertan saberes dormidos en los cuerpos y se revela la interconexión entre múltiples seres. En estos espacios especulares acecha la pregunta: ¿es posible reconocerse en algo que uno no conoce?
Cuando el subsuelo libera la sombra, resuena con violencia. Las figuras antagónicas de Lucifer (Estrella de la Mañana) y San Miguel Arcángel intentan reestablecer un equilibrio roto por la frenética explotación humana de estos elementos naturales.
Presencias humanas:
Libardo Quira y Doris Maritza Quira, Rolando Prado, Juan Sebastián Rosillo, Ser del Cosmos (Ediciones Cosmos), Luisa Caro y Richard Harrison Bravo Salamanca.
Presencias más que humanas:
Obsidiana, azufre, tectitas, volcán Puracé, Chorreras del río Vinagre (Isiago, Alduvior y Vinagre), Cerro La Tetilla, Lucifer y San Miguel Arcángel.
Territorios:
Vereda Pululó del territorio indígena ancestral Puracé, Mina de azufre natural El Vinagre y Katamakú, pozos sagrados y Puracé.
La instalación fue una huella del ensayo visual de la artista en el libro Amanecer, atardecer, anochecer, parte del componente editorial del 47 Salón Nacional de Artistas.