Artista escénica y plástica. Su acercamiento al arte surge de su interés por la pintura y de la tradición de los Cuadros Vivos de Galeras, experiencia que la llevó posteriormente al teatro. Su práctica está profundamente atravesada por los aspectos culturales y raíces de su territorio, Galeras. Su trabajo parte de las tradiciones con las que creció, pero se desarrolla desde una búsqueda experimental que amplía y cuestiona las formas convencionales de representación.
Construye propuestas contemporáneas que integran múltiples lenguajes, técnicas y herramientas. Su obra explora elementos estrechamente vinculados a su identidad afrocolombiana, dando lugar a la creación de personajes que incorporan peinados como símbolos de resistencia, memoria y afirmación cultural. En este proceso, dialoga con la etnoficción y con referencias del Afropunk norteamericano.
Nació en Galeras, Sucre, el 24 de septiembre de 1999, un territorio marcado por la riqueza artística y cultural del Caribe colombiano. Es artista escénica y plástica formada en la Institución Universitaria de Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, en Cartagena. Desde temprana edad participó en los Cuadros Vivos de Galeras, la puesta en escena a cielo abierto más grande del Caribe, debutando a los 12 años con la obra Radio Antigua (2011), dirigida por Ciro Iriarte Coley, presentada ante el Ministerio de Cultura en el proceso de inclusión de los Cuadros Vivos en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Posteriormente inició su trayectoria teatral en el grupo Sol Naciente, bajo la dirección de Ciro Iriarte, y se consolidó como creadora de Cuadros Vivos.
Obtuvo el primer lugar en el Festival Folclórico de la Algarroba y Cuadros Vivos con obras de carácter experimental como Demasiado Humano (2017), Remembranzas de un amor, la Luna y el Pelinkü (2018) y Génesis, el inicio de la cumbia (2019), propuestas que evidencian nuevas vanguardias artísticas en diálogo con la tradición de los Cuadros Vivos de Galeras. Actualmente es creadora del proyecto Peinado E’ Coco, una iniciativa en la que convergen el arte y sus raíces afrocolombianas para la construcción de peinados que dan vida a personajes de etnoficción, reafirmando el cuerpo, el cabello y la estética afro como espacios de creación, resistencia y futuro.
Hábitat: etnoficción, dioses encarnados y estética de la resistencia
Exposición: Monte Adentro
Shirlene Malambo
Fotografía e instalación
2024
ADN del aguacero: memorias entrelazadas
Shirlene Malambo
Instalación
2024
Hábitat es una serie de fotografías en las que aparecen seres que representan personajes o entes híbridos vinculados a lo sagrado afrocaribeño. A través de la puesta en escena, el vestuario y el uso de materiales como fibras, cabellos y materia orgánica, las imágenes evocan el tránsito entre vida, muerte y espíritu. Estos personajes funcionan como dioses encarnados, presencias que habitan el umbral entre lo visible y lo invisible, y que reconfiguran las cosmologías afrocaribeñas desde una estética de resistencia. La serie confronta las narrativas coloniales sobre el cuerpo, la espiritualidad y la identidad, afirmando estas cosmologías como un sistema epistemológico propio y vigente.
ADN del aguacero: memorias entrelazadas es una instalación realizada con cabello que cuelga del techo. El cabello, trenzado y dispuesto de forma vertical, evoca raíces que descienden y se entrelazan en el espacio. Las trenzas remiten a prácticas ancestrales de cuidado preservadas por comunidades africanas y afrodescendientes como actos de juntanza, afirmación y resistencia histórica. Durante la trata esclavista, las trenzas funcionaron como archivo y mapa, trazando rutas de escape, mensajes cifrados, lugar para guardar oro, semillas y coordenadas hacia la libertad. En la instalación, este gesto de trenzar se manifiesta como un tejido que enlaza cuerpos, memorias, afectos y territorios, revelando una sabiduría que persiste y se activa en el presente.
Presencias humanas:
Shirlene Malambo.
Presencias más que humanas:
Energía de Oyá y de otros orishas. Energía del agua y del aguacero como pulsación vital. Fuerzas del monte, espíritus de las raíces y de la tierra húmeda, memorias ancestrales que habitan las fibras, el cabello y la máscara. Corrientes invisibles que danzan entre lo natural y lo espiritual.
El cabello aparece como semilla de memoria: cada trenza guarda voces, genealogías y saberes que respiran a través del tiempo, evocando el linaje afro y la fuerza creadora de lo femenino ancestral.
Territorios:
El cuerpo como extensión del paisaje y del rito. El entrelazado como territorio simbólico donde lo individual y lo colectivo se funden. El monte, el jardín y la casa como espacios sagrados donde la materia y el espíritu se entrelazan. La obra encarna un ADN espiritual que conecta la memoria afrocolombiana con los ciclos de la naturaleza, afirmando territorios donde lo visible y lo invisible coexisten como formas vivas de conocimiento.
ALBOR
Shirlene Malambo
Cuadro vivo / instalación
2025
Los cuadros vivos son una manifestación cultural donde la comunidad representa escenas estáticas de mitos, leyendas o la vida cotidiana, convirtiendo las calles o espacios en una galería viviente. Inspirada en esta tradición propia de su territorio, Shirlene crea un cuadro vivo en el que Oyá, la orisha de los vientos y del cementerio, es representada no por la artista misma, sino por Dariana Mulato, artista de Santander de Quilichao.
En este cuadro, Oyá aparece vestida de vino tinto y negro, con un atuendo hecho de cabello sintético y trenzas de kanekalon que ascienden como relámpagos y raíces. Su cuerpo en movimiento convoca el afefé, ese soplo que revela lo oculto y purifica, mientras danza entre el humo y los sonidos, se divide entre lo visible y lo que apenas se revela. Junto a ella, un altar de cantos, flores, frutas, velas, semillas y huesos recrea un espacio ritual donde la vida y la muerte se reconocen.
En este acto, se invoca al viento que entra y sacude: “Agúzate que te están velando”. La aparición de Oyá no es una simple representación, sino un llamado y una ofrenda. Este cuadro vivo preserva la continuidad de aquello que se niega a desaparecer, recordando que en la sombra habita la revelación, y que lo que no se ve sostiene lo que aún respira.