Viraje en el 47 Salón Nacional de Artistas Como parte del componente editorial del 47 SNA, la colectiva Viraje editó el libro Polisemias rurales, que compila relatos, viñetas etnográficas y reflexiones sobre los conceptos clave que han dado forma a su trabajo. En este proceso, el grupo desarrolló un taller que articuló una presentación, una lectura colectiva y una conversación política. Este partió de su trayectoria y se centró en el recorrido de Polisemias rurales en tres municipios del Cauca –Mercaderes, Villa Rica y Corinto–, realizado entre 2018 y 2022.
“A lo largo de este recorrido de cuatro años, cada territorio fue nutriendo reflexiones que transformaron nuestra forma de trabajar: Aprendimos que nombrarse es un acto político y situado, que cambia según las posibilidades y los riesgos de cada contexto, y que, precisamente por eso, permite romper con lógicas categóricas rígidas. Aprendimos también que apropiarse de la injuria —reclamar la marica, la machorra, la travesti como trinchera y no como herida— es una forma de disputar el lenguaje y de luchar por vidas dignas, por existencias que no tengan que pedir permiso para nombrarse.
Entendimos que los procesos se mantienen vivos por los lazos de confianza, la presencia y la reciprocidad. Vimos, una y otra vez, cómo incluso en los momentos más adversos —el conflicto armado, la pandemia, el estallido social— las disidencias sexuales y de género encuentran formas de existir y resistir. Cada territorio nos recordó que este trabajo no se hace desde afuera sino desde adentro, caminando junto a quienes ya llevan años abriéndose paso.
En el taller pusimos en el centro una pregunta que atraviesa todo nuestro trabajo: ¿cómo hablar de temas que incomodan, que han sido silenciados, sin exponer ni poner en riesgo a las personas con quienes trabajamos? La visibilidad es una herramienta poderosa, pero su uso depende siempre del contexto y de las condiciones de cada territorio. Lo que hemos aprendido en el Cauca es que, incluso en los contextos más adversos, surgen resistencias sutiles pero poderosas: en los intersticios emerge dignidad y el lenguaje se mimetiza —se vuelve semilla, oficio, retrato, ilustración, capsula radial, bordado— sin perder su fuerza política.
La segunda parte del taller fue una lectura a múltiples voces de los relatos que componen los fanzines de Polisemias rurales. Escuchar estas historias en voz alta activó algo que nos interesa profundamente: la imaginación política más allá de las identidades institucionalizadas. Cuando una marica rural del Cauca narra cómo habita su cuerpo, su territorio y sus afectos, lo que emerge no es una identidad fija que encaja en una sigla, sino un sendero donde las preguntas por la raza, la clase, el lugar de procedencia y la orientación sexual o la identidad de género se cruzan y se tensionan sin resolverse fácilmente.
Esa es nuestra apuesta: no ofrecer respuestas cerradas, sino abrir conversaciones que permitan imaginar otras formas de nombrarse y de existir, más allá de las categorías que muchas veces reducen la complejidad de nuestras vidas. En ese sentido, el taller fue un espacio donde el libro no se presentó como objeto terminado, sino como proceso vivo: una cartografía que sigue creciendo cada vez que alguien la lee, la escucha o la habita.”