Performance e instalación
2024-2025
El artista encarna con su cuerpo la imagen de la escultura en homenaje al cacique Pubén, comisionada en 1939 al artista indigenista Rómulo Rozo. Dicha imagen corresponde al boceto de uno de los monumentos que se proyectaron para conmemorar el cuarto centenario de Popayán, pero que nunca llegó a materializarse; en su lugar fue erigida la estatua de Sebastián de Belalcázar sobre la pirámide de Tulcán.
Mediante la performance, en la que hace uso del archivo histórico, del registro fotográfico de la escultura y de una exploración sonora, Eider se inserta en la dinámica de las estatuas vivientes callejeras en el espacio público de Popayán, recorriendo los lugares en los que su aparición, evocando la imagen de héroe indígena, plantea preguntas sobre la monumentalización de la memoria.
En La palabra dicha, la imagen del líder indígena de la Confederación Pubenense, el cacique Payán, aparece de forma fantasmagórica y se resiste a desaparecer, como un gesto de reivindicación de la memoria colectiva de los pueblos indígenas y campesinos. Al mismo tiempo, su presencia retorna a la enunciación de una historia móvil y maleable, entendida como una construcción permanente desde el presente. Para el artista comunero del pueblo Yanakuna, de Rioblanco, Sotará, esta acción cuestiona las formas de representación de la memoria, más allá del monumento sólido, al alternar, a contrapelo, la pose heroica con el gesto del trabajo: agacharse y cincelar el pedestal. La obra señala así un problema estructural: qué se entiende por “indígena” y cómo los pueblos indígenas son vistos y representados desde miradas externas.
Presencias humanas:
Eider Yangana. Agradecimientos: John James, Ana Guerrero, Orlando Jiménez, Centro de Investigaciones Históricas José María Arboleda Llorente (Archivo Histórico de la Universidad del Cauca), comité curatorial del 47 SNA y colectivo nomasmetaforas.
Presencias más que humanas:
Cacique Pubén y piedra.
Territorios:
Valle de Pubén y ciudad de Popayán.