La Casa Museo Guillermo León Valencia es una de las casas museales adscritas al Museo Nacional de Colombia, entidad perteneciente al Ministerio de Cultura. El inmueble, de carácter privado hasta la década de 1970, fue adquirido por la Nación en 1973 mediante la Ley 70 de ese mismo año, sancionada por el entonces presidente conservador Misael Pastrana Borrero, con el propósito de honrar la memoria del expresidente, también conservador, Guillermo León Valencia (1962-1966). En cumplimiento de dicha ley, la Nación destinó la casa en Popayán como sede del actual museo en el 2008. Allí reposan sus restos y los de su esposa, junto a un conjunto de objetos, fotografías, escudos y condecoraciones que articulan un relato centrado en el linaje familiar, aspectos de su vida personal y su trayectoria política.
El guion museológico ha privilegiado una narrativa que presenta a Guillermo León Valencia bajo la denominación de “presidente de la paz”, sin problematizar de manera suficiente las tensiones y controversias de su mandato ni las de su linaje familiar. Esta lectura omite, entre otros aspectos, el contexto en el que, durante su gobierno, se consolidaron las insurgencias armadas del ELN y las FARC, así como las implicaciones del Decreto 3398 de 1965, que otorgó sustento legal a la conformación de estructuras de autodefensa que, con el tiempo, derivarían en el fenómeno del paramilitarismo en Colombia.
Actualmente, este museo, al igual que otros adscritos al Museo Nacional de Colombia, se encuentra en proceso de renovación de su guion museológico, en respuesta a las definiciones contemporáneas de los museos y a normativas vigentes que cuestionan la rigidez y la rápida pérdida de vigencia de las salas “permanentes” y promueven el concepto de salas de larga duración. Este enfoque enfatiza la movilidad de las interpretaciones históricas, la constante investigación de las colecciones, la inclusión y la participación de comunidades, así como la reflexión crítica sobre los relatos que se construyen en torno al pasado, tal como lo sugiere la definición actual de museo del ICOM (Consejo Internacional de Museos).
(Panteón de los próceres)
Construido en 1940, bajo el mismo espíritu conmemorativo del monumento a Sebastián de Belalcázar, en honor a los 400 años de la fundación de la ciudad de Popayán, el Centro de Memoria Panteón de los Próceres funciona como un espacio de consagración de la memoria oficial, destinado a preservar los restos de los llamados “personajes ilustres” de la ciudad. En su salón principal reposan urnas y placas conmemorativas dedicadas, en su mayoría, a hombres criollos, militares, políticos y letrados, que, en su excepcionalidad masculina, ocuparon posiciones centrales en los procesos de independencia y consolidación del Estado-nación: Camilo Torres, Joaquín Mosquera, José María Obando, Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, Francisco José de Caldas, Julio Arboleda, entre otros.
Este espacio ejerce una política de la memoria selectiva, consagrando una versión hegemónica de la historia que excluye sistemáticamente a las mujeres, a los pueblos indígenas, a las comunidades afrodescendientes, a los sectores populares y a los cuerpos racializados que sostuvieron, y padecieron, los procesos de conquista, colonia, independencia y formación del Estado.
En ambos casos, la Casa Museo Guillermo León Valencia y el Panteón de los Próceres, el problema radica en la monumentalización de una sola versión de la historia y en que reproducen un orden jerárquico que decide cuáles vidas merecen ser recordadas, veneradas y transmitidas como legado. En este sentido, funcionan como relatos y arquitecturas del poder que fijan la memoria en clave patriarcal, colonial y elitista, reforzando una genealogía de la nación construida desde la exclusión.