¿Quiénes tienen derecho a la memoria?
La historia, anclada en el culto al ídolo y en la permanencia de los monumentos, reclama ser reinterpretada y diversificada, abrirse a nuevas formas de representación y a otras agencias en los espacios públicos.
Esta exposición reúne procesos situados en el suroccidente del país y algunos ecos del territorio maya; una serie de obras y acciones cuyos principios políticos se enraízan en las autonomías territoriales, las soberanías políticas y las acciones colectivas orientadas a la justicia y al derecho propio. Aquí, frente a la narración histórica unificada, se proponen fugas desde la imaginación política hacia la sanación y la reparación histórica y simbólica.
El título El mundo al revés alude a un documento del cronista quechua Felipe Guamán Poma de Ayala, quien, en 1615, buscó denunciar ante el rey de España los abusos, las injusticias y el mal gobierno ejercido por europeos y criollos en Abya Yala durante la colonia. A lo largo de más de 1100 páginas y 397 ilustraciones, el autor registró las violencias sufridas por su pueblo, con la esperanza de que el monarca, al conocerlas, evitara que se perpetuaran.
El texto nunca llegó a manos del rey, y el mal gobierno de la sociedad colonial —reinventado en las repúblicas— persiste hasta hoy. La historia de las luchas y las resistencias en el Cauca comparte las mismas raíces de violencia que se replican, a distintas escalas, en las geografías del sur global. Son violencias que heredan de la colonialidad imaginarios jerárquicos: el control sobre la tierra y el territorio; la opresión de unos cuerpos sobre otros; la explotación, el saqueo, el empobrecimiento, la desigualdad, el racismo y la muerte. Urgen las reescrituras del mundo, necesarias para habitar dignamente otros mundos ya presentes.