El jefe Seattle (pueblos Suquamish y Duwamish) dice: “La tierra no pertenece a los humanos, los humanos pertenecen a la tierra”.
La exposición configuró un diálogo entre dos arquitecturas comunitarias: el cambuche, que resguarda al proyecto Zapantera Negra y, en el exterior, la casa palafítica. Ambas emergen de tradiciones de construcción popular y de una capacidad político-organizativa que, por décadas, ha sostenido formas de vida diferentes a los modelos hegemónicos de propiedad, desarrollo y ciudadanía. Su encuentro enlaza genealogías de resistencia: la lucha y los saberes zapatistas, y el legado de las Panteras Negras; el Proceso de Liberación de la Madre Tierra en el norte del Cauca, y las resistencias afrodescendientes.
En este marco, la casa palafítica de José Manuel Cuesta, desde la autoconstrucción y las formas de vida del litoral pacifico, nos adentra en una arquitectura situada, que corresponde a la geografía, al clima, al uso de materiales locales y a la memoria ancestral. Esta autoconstrucción fue intervenida por Nandy Mondragón (Nandy) y Diana Tenorio (Teca), quienes activaron la superficie con elementos gráficos que evocan esa juntanza afroindígena.
En el cambuche (junto a la casa palafítica), Zapantera Negra, proceso de arte político, pedagógico y comunitario activado desde 2012 por EDELO, convoca un intercambio transnacional entre procesos políticos, poniendo en conversación la gráfica y la organización autónoma zapatista con la tradición político-cultural de las Panteras Negras: educación popular, comunicación visual estratégica, cuidados colectivos y defensa comunitaria.